jueves, 26 de junio de 2008

PASIÓN-OBSESIÓN-ADICCIÓN

A unos les da por unas cosas, a otros por otras. A mí me dio por la música. No recuerdo cuál fue el primer momento de mi vida con banda sonora, pero sí recuerdo todas y cada una de las bandas sonoras de mi vida.
A veces pienso que en realidad, es que no sé estar en silencio y necesito que las múltiples combinaciones de las siete notas del pentagrama me hagan compañía todo el rato. Luego me doy cuenta de que no es así, simplemente es una pasión o una obsesión o una adicción, como el que no puede vivir sin drogas o sin sexo.
Yo no puedo vivir sin música. Escucho música en el coche, mientras trabajo, al caminar por la calle, jugando a los videojuegos, haciendo la limpieza, escribiendo en mi blog. Ahora escucho 'Stay on these roads', de A-Ha, en fin Grumpy-Hulka, cuántos recuerdos, qué vídeo maravilloso donde esos tres noruegos, por la arena junto al mar, se subían a una moto mostrándonos el camino de la libertad.
Me gusta jugar a adivinar las notas, a empollarme las letras, a repetir los bailes y me fascina jugar a las familias musicales: este copia a este y el otro a su vez está influido por no sé quien... La historia me persigue hasta en la música. Me gusta escuchar una canción y trasladarme por unos segundos hasta un momento de mi propia historia, ahora mismo con esta de A-Ha estoy sentada en el sofá de casa al lado de Bea viendo el vídeo y, en fin, se me vuelven a saltar las lágrimas.
[Menuda racha personal que llevo].
Y ahora suena 'Take on me', también de A-Ha y estoy en el centro cultural del Conde Duque, en una exposición de vídeoclips de música, era la época de la movida, la sala estaba oscura y había unos tubos para acercártelos a la oreja y escuchar la música de los vídeos. Y salimos del Conde Duque y en la acera de enfrente un grupo de punkis con litronas y mi madre dice que no crucemos donde los punkis y yo sólo tenía 9 años y aquello era fascinante.
La siguiente canción me llevará a otro lado, o quizás me ponga de pie y me ponga a bailar, o quizás me ponga a cantarla como loca, pero en cualquier caso, una vez más en esta historia ya de 32 años, me dará la vida.

"Stay on these roads / We shall meet, I know /Stay on...my love / You feel so weak, be strong"

1 comentario:

José Luis Simón dijo...

Hay dos refugios -tanto para arañas como para otras especies- que aparecen en momentos muy determinados. Momentos de nostalgia y de tristeza. Momentos de desasosiego y de huida. Momentos de desilusión. Estos refugios son la música y la poesía. El refugio de la poesía hay que buscarlo con más intensidad y necesita más atención, el de la música es diferente, nos permite trabajar, nos permite conducir y nos permite hace cientos de tareas manuales. Cuando la música cumple el perfecto papel de refugio es en el ocio absoluto, en la soledad buscada, en la rebelación contra todo y contra todos. Al final nuestro refugio es nuestra vida. Nos da igual lo que pasa a nuestro alrededor, nos da igual que el cretino más cercano nos chafe nuestra ilusión, la música nos da la dosis suficiente de energía para activar nuestras células, nos da la dosis suficiente para empujar a los estúpidos. Para asentir sus razonamientos con el ritmo, aunque sin convencimiento ¿Estúpidos o miedosos? ¿Miedosos o cobardes? Quién sabe.
La música nos saca del pozo, la música es nuestra vida, y nuestra vida -a veces- no le importa al estúpido que nos acompaña.