Y sus animales ¿de bellota? A bordo del Spidercar, las misiones cada día son más difíciles. Todas las mañanas, me salen al paso todo tipo de animales, atacando, tocando las narices, persiguiendo.
Aparece la pantera, que cambia de carril con una rapidez sorprendente, conduciendo en zig-zag, decidiendo que quizás de esa manera avance unos metrillos.
También aparece el gorila, que va tranquilito en su coche mastodóntico, pero que en cuanto descubre las posibilidades de su vehículo, se pone tremendo, violento, avasallador y decide que eres tú el que ha invadido su espacio vital.
Después llega el perro, ese que decide que, por algún motivo, no hueles bien, y entonces decide ponerse detrás de tí, a apenas un milímetro para el mordisco, y no para de ladrar para que le dejes paso.
Por supuesto, el guepardo tampoco falta, corriendo que te corre, demostrando por qué es el animal más veloz, y si el resto de la sabana tiene que apartarse para que pase, no pasa nada, es la ley animal.
Y también está el león, ese que con un rugido de motor decide darse a conocer y recordarte, por supuesto, que es el rey de los animales y que un simple bocado puede matarte.
Cuando uno llega a la misión, se encuentra ya cansado, con tantos animales por el camino, derrotado de pelear. Y apenas han sido unos kilómetros por esa jungla de asfalto que se llama M-30.
"Jungle life / You're far away from nothing / It's all right / You won't miss home"
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2 comentarios:
Siempre he pensado que los coches mienten, que los coches son encubridores. Disfrazan la verdadera personalidad de las personas. Personas que cuando circulan a pie por las aceras lo hacen en desorden, se paran de repente, se cruzan sin avisar para mirar un escaparate, te taponan el paso circulando por el medio, te adelantan y te miran con odio…
Los coches mienten. Nos hacen creer que todos somos iguales, que todos reaccionamos de la misma manera bajo ese manto de normas de circulación.
Cada personaje dentro de su máquina se encuentra encubierto. Si no fuera por unas normas de circulación, todavía serían menos humanos de lo que son. El coche es su tapadera.
Luego están los Motoristas Fantasmas. Últimamente la mayoría de ellos son además advenedizos a quienes les han regalado el carné por saber conducir un trasto de cuatro ruedas. Este universo loco no es mi Universo Marvel, pero está igual de dequiciado. Cualquier cosa puede ocurrir, incluso que un héroe de leyenda muera y resucita... Por desgracia en el mundo real están los quitamiedos asesinos que acuchillan y de ahí no se levanta ni el mismo Galactus. En fin, un poquito de paciencia en la jungla de asfalto y todos nos irá bien.
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