Odio a los mediocres. Siempre me ha pasado. Odio profundamente a aquella gente que va de listo y luego es un ignorante; al que presume de deslomarse y luego sólo vaguea; al que protesta y luego es el más favorecido. Mediocridad y soberbia siempre han tenido una relación directamente proporcional que jamás he entendido.
No me gusta nada aquello de "en mis tiempos", pero he de decir que hace años conocía gente que era humilde y curranta, risueños y con humor. Últimamente la gente más mayor que yo ha perdido las ganas y la cordura; los más jóvenes vienen soberbios, altivos y presuntuosos.
Me esconderé, de nuevo, en la cueva arácnida para que, como dice La Mujer Que Se Cree Invisible, no se me peguen las malas vibraciones de la gente amargada.
"Porque soy como el árbol talado, que retoño: aún tengo la vida".
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1 comentario:
Me parece que estoy ya lo había leido en este mismo blog. Se está estrechando el espacio vital de muchas personas, llegan tiempos complicados. Quienes aguanten el chaparrón serán los beneficiados. Refúgiate en tu cueva. Las palabras de más, se pagan caras. Las actitudes de menos, también. Al final, lo importante es saber llegar, situación que no todo el mundo sabe.
Los tiempos evolucionan, y decir "en mis tiempos" está bien para razonar la situación. Adaptémonos a los "nuevos", mejor, hagamos creer a los mediocres que nos estamos adaptando, y como en las carreras, pisar el acelerador en la última vuelta y ganar la carrera. No veas la cara que se les queda. El que vale, vale.
"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes " Milan Kundera
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