jueves, 29 de noviembre de 2007

BORDEANDO EL PRECIPICIO

Negro. Mi traje arácnido se ha vuelto negro, como el de mi colega Spiderman. Mi identidad arácnida está confusa y ahora no me apetece saltar de un rascacielos a otro, ni tampoco atrapar a nadie con mis telarañas.
Estoy bordeando el precipicio hacia ninguna parte...
Me pregunto cómo se puede detener la tristeza. ¿Una señal de Stop? ¿Un pensamiento positivo? ¿Un botón de la máquina de Psicoman? No sé siquiera si esto se puede parar.
Me siento como Jimmy en los acantilados de Brighton. Cansada, desilusionada, rota, un poco harta, decepcionada de muchas cosas y sin ganas de nada. Empiezo de nuevo a plantearme algunos aspectos pero sobre todo a verlo negro, negro...
...como mi traje arácnido.
"Su adicción a la tristeza/que me duele más que nada".

1 comentario:

José Luis Simón dijo...

en lugar de esperar a que las cosas sean mejores, haz una lista de todas las cosas que puedes hacer hasta que la situación mejore y hazlas