Atrapada por mi moral. Y, por fin, llegó el momento de comprarme. Comprar mi cabreo, comprar mi manera de pensar, comprar mi moral. "Te damos un premio". Callarme la boca, obligarme de alguna forma a no protestar porque aquel esfuerzo se vio recompensado. Un sobreesfuerzo provocado por las mierdas del empresario, ese que hoy quiere ofrecerme un regalo salpicado de más mierda, de la que intenta manchar el esfuerzo de un equipo por la ausencia de un compañero.
Toma tu azucarillo y conténtate. La cucaracha intenta atrapar a la araña, el duende verde le pone una trampa a Spiderwoman, la araña se da cuenta de lo que hay detrás. Toma este regalo y calla. No recompensaremos a tus compañeros pero a ti sí, has sido la elegida. Esta tarde mentiremos a nuestro cliente pero tu calla y vete a casa con tu premio.
No. No voy a arrodillarme, a agachar la cerviz, a comer la zanahoria como si fuera un burrito.
"Más vale morir de pie que vivir de rodillas".
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1 comentario:
Los enemigos salen de entre todos los rincones, y por definición al enemigo hay que cargárselo, ¿El enemigo es el enemigo? ¿El enemigo de hoy es el colega de mañana? ¿La supervivencia animal hay que racionalizarla? ¿Quién es el enemigo, el cliente que paga para que tu empresa te pague, o el enemigo es tu empresa? Olvídate de los enemigos y piensa en tu amigo
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