Ya era hora. Parecía que estaba abandonado, pero no; quizás quien estaba abandonada era yo y no mi blog. Han pasado noventa días desde la última vez que la araña reportera tejió sus redes por estos lares y cualquiera pensaría que he estado metida en mi cueva.
Nada más lejos de la realidad. Viajé, y viajé bastante en este tiempo. Fui a Salamanca, a Ávila, a Roma, a Pompeya, a Tavullia y a Asís. Conocí lugares maravillosos y me ocurrieron cosas increíbles, incluso algunas determinantes para mi vida. Volví a enamorarme de Italia... y volví a enamorarme en Italia.
Perdí por el camino a mis tres mascotitas. N'Dugu se marchó de un infarto el 24 de julio; Na'hamsta, de un cáncer el 11 de septiembre; el pasado 11 de octubre nos quedamos solos tras la muerte de Pipitas por vejez. Las lágrimas cayeron y, con ellas, los ánimos. Parece mentira que se pueda querer tanto a un animal tan diminuto y tan poco interactivo.
Lo mejor está por venir. Ahora lo sé a ciencia cierta, aunque a veces mi pesimismo me haga pensar lo contrario. Vienen tiempos maravillosos en los que la Araña Reportera, junto con el Capitán América y colegas como Hulka o el Pirata Roberts, formarán un supergrupo invencible.
Que comience el espectáculo.
"Tonight I'm gonna have myself a real good time/I feel alive/And the world, I'll turn it inside out yeah/I'm floating around in ecstasy/So don't stop me now"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Este bucanero ya echaba de menos las aventuras de la Araña. En mis viajes por las penínsulas ibérica e itálica siempre había un recuerdo para ella. Tres meses es mucho tiempo para dejar de tener espectáculo. Afilaré mi sable, retocaré mi barba, me colocaré una vestimenta nueva conseguida en mi última reyerta, cogeré de la mano al Capitán, a la Araña y a una desconocida Hulka para lanzarnos a conquistar nuevos momentos.
Oh, la bella Italia. Todavía recuerdo todas aquellas escaramuzas que tuvimos allí mi querido amigo Bucky y yo, luchando contra las Fuerzas del Mal. Este año he regresado, de incógnito, con mi querida Araña, y hemos recorrido lugares hermosos que hemos hecho todavía más bellos con nuestros arrumacos, y nuestros compromisos. Lástima lo de nuestras mascotas, pero ahora campan a sus anchas por un limbo sin barrotes y con ruedas enormes para devorar o para montarse en ellas, a su antojo. Seguro que vivieron felices.
Publicar un comentario