lunes, 19 de mayo de 2008

DECISIONES

¿Signo de madurez? Siempre he sido una persona a la que le ha costado mucho elegir entre dos o más... circunstancias. Valorar, sopesar, darle vueltas, los pros y los contras. Nada era nunca suficiente para poder tomar una maldita decisión. Una vez escogida, siempre miraba atrás y, aunque no me convertía en estatua de sal, todas las veces pensaba en lo que podría haber sido.
Todo cambia (¿con la edad? odio esa expresión) y ahora es el curso del tiempo el que decide por mí. ¿O es la madurez? ¿Quizás resulte que estoy tomando decisiones con una facilidad inesperada? No, es la vida, o los otros, los que deciden por ti, y entonces te das cuenta del gran peso que te has quitado de encima.
Tanto tiempo peleando con el Duende Verde y ahora me doy cuenta de que me la pela (me encanta esta expresión) y de que hay tareas más importantes que hacer en ese universo Marvel en el que me sumerjo de 9 a 6.
P.D. A pesar de todo, me sigue molestando su presencia.


"Hey tío/es la hora de tomar una nueva trayectoria/no puedes volver atrás/eres el héroe de la historia"

1 comentario:

José Luis Simón dijo...

Todo es oficio, todo es hábito y todo es costumbre. Para que las tres sean perfectas, el tiempo es el que las moldea. Nada cambia con la edad. El oficio convierte lo difícil en fácil, no le des más vueltas. Los duendes verdes siempre están acompañándonos, cambian de nombre e identidad, son camaleónicos. Al final, lo mejor es considerarlos como un grano. Cuando pican los arañamos, para que se fastidien por estar siempre con nosotros. Si nos molestan demasiado los tapamos con una tirita, así por lo menos, nos preguntan por el grano y compartimos su molestia con los demás. Así descansamos un poco.