Dulces recuerdos. San Francisco es una de las ciudades más bellas que conozco. Londres, Roma y San Francisco ocupan el "top three" (Las Vegas, por supuesto, cuenta aparte, corre de mi cuenta).
SF es el único lugar del mundo del que me siento capaz de recordar cada uno de su barrio: el bohemio North Beach, el espectacular Fisherman's Wharf, la empinada Russian Hill, Telegraph Hill y su Coit Tower, la 'vuelta a casa' que uno experimenta en Mision, los enormes rascacielos del Financial District.
Cuando me siento triste, cuando estoy apagada, también cuando estoy alegre y quiero estarlo aún más, me escapo a Sutro Heights, y camino junto al Capitán América por los acantilados del Pacífico.
Tienen razón los que dicen que en esta ciudad dejas para siempre tu corazón. Yo lo dejé allí, junto con las esperanzas de volver.
"All across the nation, such a strange vibration... people in motion, people in motion".
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1 comentario:
La Transamerica Pyramid, los leones marinos del Pier 39, las ardillas de cola peluda del Golden Gate Park, los guardias de los museos que te dicen que hagas todas las fotos que quieras, la gente que te saluda y te sonríe por la calle, los chinos en su barrio y a sus cosas, los limpiabotas de Market Street, Embarcadero, cenar en un restaurante a más de doscientos metros sobre el nivel del mar y frente a una pared de cristal, el barrio chungo al que se llega por error, el concurso de yo-yos del museo de ciencia, el cementerio de mascotas que nunca vimos, el reflejo de lo que fueron los Sutro Baths, los turistas pegándose por subir una cuesta en un tranvía, paseos y cuestas y más cuestas... San Francisco es, sin duda, una de las ciudades más bellas del mundo.
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